Como contratar un traductor

Si finalmente decide recurrir a un proveedor de servicios de traducción para satisfacer sus necesidades lingüísticas, se hará la siguiente pregunta:

¿por dónde empezar a buscar?

Puede comenzar a buscar en Google o puede realizar una búsqueda más detallada: pedir referencias a sus contactos, asistir a ferias, buscar en sitios web de asociaciones de empresas de traducción, etc. Cualquiera que sea la opción que elija, al final acabará con una lista de varias empresas entre las cuales elegir a su translation partner. Veamos cómo.

Será necesario que navegue por los sitios web de los candidatos para obtener una primera imagen. En esta primera fase de búsqueda obtendrá información general sobre algunos aspectos de gran importancia: quiénes son sus clientes, en qué sectores están especializados, en qué lenguas trabajan, cuánta experiencia tienen, cuáles son sus procesos de trabajo, qué tamaño tienen… Seguramente, tras esta primera fase su lista de candidatos se habrá reducido a la mitad.

Es momento ahora de establecer el primer contacto con los candidatos. Según sean sus necesidades específicas, la información que necesite variará. ¿Qué está buscando? ¿Quiere un servicio rápido? ¿Solo le importa que el servicio sea de calidad? ¿O solo quiere ahorrar dinero? Las respuestas a estas preguntas le encaminarán hacia el proveedor más indicado.

La información que necesita conocer

De todas formas, independientemente de sus objetivos, hay cierta información que tendrá que preguntar a los candidatos. ¿Qué información es necesario conocer antes de confiar en un proveedor de servicios de traducción?

La empresa: organización, tamaño, experiencia, idiomas en que trabajan, especializaciones, clientes, referencias de clientes, encuestas de satisfacción…

Proceso de calidad: proceso de selección de traductores, correctores y revisores, cuáles son las fases de un proceso de traducción, en qué consiste en control de calidad, informes de calidad, muestras disponibles, uso de memorias de traducción (TM), glosarios y guías de estilo, consistencia terminológica, cómo se evalúan a los traductores, certificaciones de los traductores, gestión de incidencias, reutilización de los mismos lingüistas para cada cliente y/o proyecto, garantías, solicitud de feedback…

Tecnología usada: qué herramientas de traducción se utilizan, qué formatos se aceptan, si realizan servicios de DTP (edición), disponibilidad de las TM, glosarios y guías de estilo, gestión de los archivos, seguridad…

Tarifas por palabra y por idioma, tipos de descuentos por repeticiones, etc., por volumen, qué incluyen exactamente las tarifas, tipos de recargos…

Gestión de los proyectos: comunicación con el PM, disponibilidad, tiempos de entrega, gestión de consultas y modificaciones en los textos, gestión en la identificación de errores de traducción, servicio posventa…

Por supuesto, existen ciertas obviedades (no siempre tan obvias) que, sin embargo, nunca podemos olvidar:

– Si el proveedor tarda más de 24/48 h en contestar es que no le interesa un cliente nuevo, descártelo.
– Si en sus emails o comunicaciones comete errores de ortografía o su imagen es pobre, descártelo.
– Si se niega a proporcionar un acuerdo de confidencialidad, descártelo.
– Si muestra desinterés o desconocimiento sobre su empresa, descártelo.
– Si utiliza traductores no nativos, descártelo.
– Si afirma ser experto en todos los sectores y en todos los idiomas, descártelo.
– Si afirma no necesitar las fases de corrección/revisión para sus traducciones, descártelo.
– Si le ofrece un precio descaradamente bajo, descártelo.
– Si le ofrece tiempos de entrega exageradamente inferiores a la media, descártelo.
– Si descubre malas referencias de los traductores que trabajan para dicho proveedor, descártelo.

Lo más probable es que tras obtener esta información ya solo le queden tres o cuatro candidatos. Hasta ahora, no habrá tenido que tomar ninguna decisión: la simple recogida de información y las preguntas realizadas habrán hecho todo el trabajo de descarte. Llega el momento de analizar de nuevo sus necesidades específicas y encontrar al proveedor que mejor pueda satisfacerlas.

Una opción más que acertada sería pedir muestras: normalmente no más de 1.000 palabras, en función del posible volumen de traducción. Esta experiencia le dará la oportunidad de conocer el proceso y obtener una impresión más profunda sobre cómo trabaja cada candidato.

Los principales riesgos son el precio, la calidad y los plazos. Un proveedor de garantías colaborará con usted para minimizar dichos riesgos y convertirlos en oportunidades para aumentar la calidad, agilizar los tiempos de entrega y reducir los costes. En sus manos queda la elección final.

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